Leer, ¿Para qué?

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martes, enero 30, 2007

Cuento pautado

Se os propuso que desarrollaráis una historia a partir de un esquema fijo, le llamamos "cuento pautado" y trataba de un secuestro, estos son los resultados:
El secuestro de Lore
Tengo una amiga que se llama Lore, que en vasco significa "flor". Vive en un chalet de la parte alta de Cambrils. Es de muy buena familia.
Su padre es banquero y su madre tiene una boutique. Es hija única. Vamos a la misma clase,a segundo de E.S.O., cuando salimos de clase, siempre vamos juntas, nos acompañamos por el camino. Un día yo tuve que ir al veterinario para llevar a mi periquito, y ella se tuvo que ir sola. Cuando ella ya llegaba a casa vio que paraba un coche,abrieron la puerta y se la llevaron, para pedir un rescate o no la dejarían ir. Cuando me enteré que la tenían secuestrada, quise investigar por mi cuenta.
Fui al sitio donde desapareció y vi unas manchitas de aceite. Mi curiosidad lo quiso seguir. Cuando me quisedar cuenta estaba delante de una casa. Seguro que era la del secuestrador. Me di cuenta de que era la casa del amigo del padre, que era también banquero, y por culpa de supadre había perdido unos cuantos millones.
Entonces, pensé que se quería vengar. Me estuve esperando unas horas y al final vi al sospechoso, Juan, que así se llamaba. Vi que llevaba unas bolsas de comida, y pensé que eran para Lore. En ese momento, el coche se iba con Juan dentro y cogí mi bicicleta, que siempre va conmigo, y lo seguí. Vi que me distanciaba de la ciudad, y él tomaba un camino, pero iba muy deprisa y lo perdí de vista. Pero me encontré con un anciano cosechando y le pregunté si había visto unm coche negro, un Hundaia. Me dijo que sí, que siguiera el camino, que llegaría a una casa y que allí seguro que estaría, por que el camaino se acababa allí, le dije que muchas gracias y me fui muy deprisa con la bicicleta. Entonces vi la casa que me dijo el anciano, y escuché a Juan diciéndole al otro hombre que había que vigilase la puerta que iba a dar la comida a la chica. Cuando escuché eso, ya estaba segura de que la tenían, vi que el que vigilaba se iba a mirar por detrás de la casa.Entonces, yo, con toda mi sangre fría, cogí un tronco que había en el suelo y le golpeé la cabeza, cayó al suelo inconsciente y me di prisa para atarlo a un árbol porque sabía que se despertaría, lo até con una cuerda vieja que había en el suelo.
Fui por delante de la casa y vi a Lore atada a una silla, a Juan también le golpeé con el tronco y cayó también al suelo inconsciente, como el otro hombre, y lo até a un árbola. Desaté a Lore y me la llevé con la bicicleta a la ciudad, avisamos a la policía y fueron hacia el lugar que les dijimos, y encontraron allí a los dos hombres atados. El amigo de Juan, llorando, diciendo que él no sabía nada, pero testificamos las dos y se los llevaron a la cárcel y ella volvió con su familia y me dio las gracias, me dijo que era su mejor amiga.
Mª Teresa Pons 2º A.
Cuento pautado
Un día, estaba leyendo el diario y vi que se había producido un secuestro.
El hombre secuestrado es un joven empresario llamado David, al que yo conozco porque vive cerca de mi casa, tiene 28 años , acaba de dejar a su novia y ahora está soltero.
Contacté con su familia, que vive lejos de aquí y les expliqué todo lo sucedido, y como tengo experiencia en estos casos, les indicaré cómo liberarlo de los secuestradores.
Hace unos días, David dejó a su novia, cuyo hermano tiene unos amigos que son unos delincuentes y podrían haber sido ellos.
Esta tarde he hablado con mis vecinos y les he hecho algunas preguntas sobre David. Me han dicho que vieron a unos hombres vestidos como raperos que entraban en su casa. Sin duda era la banda del hermano.
Pero esto es una falsa pista, porque el otro día estuve hablando con la ex de David y me comunicó que su hermano y sus amigos están en la cárcel.
Al día siguiente sonó la puerta y cuando abrí, me dijo la policía que estaba detenido por secuestrar a David y buscaron por toda mi casa y después me llevaron a comisaría. Pero como se dieron cuenta de que yo no había sido, me liberaron. Esa misma noche, llamaron en la puerta y abrí, eran los secuestradores y me llevaron con David. Yo conseguí escaparme.
Fui a la comisaría y se lo conté todo a la policía, los dirigí al lugar donde se encontraba David y la policía los detuvo y liberaron a David. Los secuestradores eran unos rumanos recién llegados al país.
Roger Sánchez. 2º B
Secuestro a las 7
Siempre le dije a mi querida madre, que las historias de intriga eran de lo más aburrido, hasta que un día, cambiaron mis pensamientos.
Eran las 7 de la mañana, de un sábado de 1993. Sonó el despertador. Me levanté de mi humilde cama. Fui hacia el baño, me lavé la cara. Me vestí y me fui al bar de cada día a tomar un café caliente con un rico croissant.
Todo apuntaba a que sería el mismo día de siempre, igual de aburrido, igual de feo... hasta que leí en un periódico que se había producido un secuestro. Seguidamente leí que el secuestrado era el jefe del centro comercial de "Villazul del Agua", y que no se sabía ni la identidad de los secuestradores, ni sus intenciones, ni dónde se hallaban, peroque sí se sabía que el motivo del secuestro era porque buscaban una piedra preciosa de 1.000.000.000.000€ que, sin saber cómo, había aparecido en casa del hermano del secuestrado, un dulce hombre con muchas capacidades, el cuál la quería vender para conseguir dinero para repartirlo por todos los países del tercer mundo; secuestrándolo quería el hamrno les diese la piedra.
Yo seguía leyendo el largo párrafo, contaba que necesitaban a un hombre suficientemente capacitado, cuya vida no le importara mucho, corriendo el riesgo de ser matado por el secuestrador, y que pudiera seguir pistas sin ayuda de la policía, ya que en estos días estaban de vacaciones en el Caribe.
Un hombre al que no le importara su vida, que llevara una vida aburrida, sin hijos, sin preocupación alguna, sin miedo, dotado de alguna capacidad... Pensaba mientras miraba no sé dónde. ¡Ése soy yo! ¡Una oportunidad única para ser conocido por todo el mundo! Pensé.
Lo tenía que liberar, no sólo para conseguir ser conocido por todos, si no, porque salvando una vida, podía salvar miles.
Así que empecé a investigar...
Lo primero, pensé, sería hablar con algunos testigos, para sacar algunos datos que sirvieran de ayuda, así que me dirigí hacia la calle "Antón" donde se había producido el secuestro.
Tres testigos, cada uno con una historia, el primero, de nombre Ricinberg Winstons, médico, 45 años, me contó lo siguiente:
-"Me hallaba en la terraza de mi chalet, solo, cuando viun coche negro que iba a toda velocidad y que se paraba justo delante de la carnicería del hermano del secuestrado, eran las 7, de dentro salió una mujer que, días antes, yo había visto con él, entró y salió otra vez a las 8, me pareció muy sospechoso ya que... una hora para comprar carne de pollo..."
La segunda se llamaba Rakwin, alemana, joyera, amiga de la familia, me contó esto:
-"Estaba caminando por la calle cuando vi un coche negro, que se paraba justo delante de la carnicería, de dentro salía un hombre viejo, con unas gafas, entró y a las 8:03 salió mirando a todos los lados."
El tercero y último, nombrado Héctor, vecino de la familia y electricista, contó lo siguiente:
-Estaba arreglando la luz de la terraza del chalet de la familia de los Winstons, cuando vi un coche negro que se paraba justo delante de la carnicería, de dentro salió una mujer, muy elegante, con un vestido rojo, que salió a las 8 o así..."
Decidí seguir la pista de la mujer, la segunda, ya que los otros dos no hablaban muy bien el castellano y no les entendí del todo.
Busqué el coche negro, pero el único que encontré por la zona era el de la mujer ésta. ¿Me habría engañado? ¿O había más coches negros? Pensé, el primer testigo no me parecía sospechoso, y siendo médico no creo que quisiera la piedra, la segunda... era la única que decía que salió un hombre, sospechoso... y era joyera... muy sospechoso... ¿Pero quién iba a dudar de aquella mujer tan bonita? Y el tercero, sospechoso, porque su declaración no coicidía con la del primero, porque el primero decía que estaba solo, ¿Pero si estaba en la terraza arreglando la luz? Tenían que estar juntos ¿No? Uno de los dos había mentido.
De repente los testigos eran sospechosos, pero yo seguí la pista que me dio la mujer.
Busqué coches negros, y buscando, buscando, encontré un coche negro, de muchos caballos, escondido detrás de un chalet de la calle "Eskan", llamé a la puerta, y me pegué un gran susto, dentro de la casa estaba la mujer de la declaración, con una pistola en la mano. Yo no sabía qué hacer, así que cogí la estatua de la entrada y le di con ella en la cabeza, tan fuerte como pude, cuando se cayó, le cogí la pistola. Entré, y justo al lado, encontré al secuestrado, atado con unas cuerdas en una silla pequeña, y al lado,al lado... ¡Estaba el primer testigo! Los dos me habían mentido, muy buena jugada, pero los había pillado.
Cogí la pistola y disparé, se cayó al suelo, y seguidamente desaté al pobre hombre y lo liberé.
Todo me salió redondo, y desde aquel día, cada mañana, cuando me despierto, me voy al cuerpo de policía, ya que ahora trabajo allí.
Lidia Puyals 2º B
Un cuento pautado
-¡Buenos días! ¿Hay alguien aquí? ¿Señor Coll? -Dijo una voz femenina llamando a la puerta.
-¡Ay!- Grité, al despertarme de la siesta, y me caí al suelo- Pase, pase. Buenos días.
Y abrió la puerta de mi oficina de detective privado una mujer alta, de unos veinte años, que iba muy bien vestida, seguramente de una familia rica.
Le dije que se sentara y que me explicara porqué acudía a mi oficina. Y me lo explicó:
-"Pues resulta que ayer fui a pasear con mis amigas, y cuando volví, mi prometido ya no estaba, y el mayordomo me dio un sobre que había encontrado en un sillón. Mire, es éste."
Tal y como yo pensaba, era rica, porque tenía mayordomo. Cogí el sobre de su mano y leí la carta que había dentro. Decía así:
Tenemos a su prometido. Lo mataremos si no nos entrega diez millones de dólares el día 24 a las once de la noche. Nos veremos en el puerto, en el almacén número 16. Venga sola y con el dinero, o no volverá a ver a su prometido.
Realmente, la carta asustaba. Le pregunté cómo se llamaba su prometido.
-"Se llama Frank Cabb. Yo me llamo Ashley Johanson"-Respondió.
-"¡Pero el día 24 es mañana! Tendré que hablar con algunos testigos, así que la acompañaré a su casa"
-"Gracias"- dijo, y dejó una bolsa con dinero encima de mi mesa. Tenía que liberar a ese hombre porque era mi trabajo,pero además, ese caso me inquietaba.
Salimos a la calle y llamé a un carruaje para que nos llevase a la casa de la señorita Johanson.
Cuando llegamos, el mayordomo nos abrió la puerta.
-"Buenos días, señorita. Bienvenido, señor detective"-dijo.
-"Quisiera hablar con usted, mayordomo. Le quiero hacer algunas preguntas"- le dije.
-"De acuerdo", pero hablemos dentro, que está a punto de volver a llover".
Y entramos. Me invitaron a sentarme y llevaron te para la señorita y para mi.
-"Señor mayordomo, ¿Qué hacía usted ayer a las seis de la tarde cuando se producía el secuestro?"-pregunté.
-"Estaba preparando la cena para la señorita Johanson, cuando oí un ruido y un grito. Fui corriendo a la habitación del señor Cabb, y me encontré la ventana abierta, un cristal roto y un sobre en el sillón".
-"¿Puedo ir a esa habitación?"- pregunté.
-"Por supuesto, detective".- dijo la señorita Johanson, y me llevó hasta la tercera habitación del ala oeste de la mansión.
La habitación del señor Cabb estaba en un desorden total. Libros apelotonados, papeles y lápices por el suelo...
Y entonces vi laventana cerrada con un cristal roto. Fui hacia allí para observar lo que había detrás y me encontré con unos cincuenta metros de césped, no muy bien cuidado, porque estaba lleno de barro. Y como había llovido y empezaba a llover de nuevo, aún se podían apreciar unas marcas de huellas, concretamente de dos hombres, a juzgar pòr unos pies como esos.
Así que decidí sesguir esas huellas. Cuando llegaban al muro, una de ellas se separaba,se dirigía hacia la mansión y luego se perdía el rastro porque no había tanto barro. Pero las otras huellas del otro hombre parecía que se escapaban del jardín de la mansión saltando el muro. Había dejado rastros en el muro.También me había fijado que había unos rastros sospechosos que parecían dos piernas inertes que se arrastraban, el cuerpo del señor Cabb. Creí que lo más probable es que estuviera vivo pero inconsciente. Después de mucho pensar, llegué a la conclusión que uno de los secuestradores debía de ser el criado, pero decidí saltar el muro, y resulta que al otro lado, las huellas seguían por el lado del vertedero hasta el puerto.
Cuando rondaba por ahí, de repente, noté una cosa en el cuello y una voz detrás de mi:
-"¡Cállese o le mato!"-gritó, y me puso un pañuelo delante de la nariz. Entonces sentí un olor muy fuerte y me vinieron ganas de dormir...
-"¡Despierta!, ¡Vamos, despierta!"- decía una voz conocida a mi oreja.
-"¿Qué pasa?"-pregunté, miré a mi alrededor y entonces lo recordé todo. La señorita Johanson estaba a mi lado y me estaba quitando las cuerdas de las manos y de los pies.
-"Seguí las huellas yo también. Llegué al almacén número 16, miré por la ventana y le vi, así que descubrí que había problemas. Ahora tenemos que salir de aquí antes de que nos pillen"- me dijo en voz muy baja.
Salimos por donde ella había entrado, por la ventana. Y entonces tuve una idea.
Sin decir nada a la señorita Johanson, desenfundé mi pistola y me colé de nuevo por la ventana. Abrí la puerta que llevaba al resto del almacén, y entonces encontré al señor Cabb entre unas cajas, atado de manos y pies y durmiendo. Miré hacia un lado y vi un hombre gordo durmiendo profundamente, y con los zapatos llenos de barro. Fui hacia él, le quité la pistola, le puse las esposas y lo desperté.
-"¿Quién es tu cómplice?"- le pregunté apuntándole a la cabeza.
-"¿Quién eres tú?"-preguntó él un poco desconcertado.
-"¡Aquí el que pregunta soy yo!, ¡Responde o te levanto los sesos!"
-"Vale, vale. Hablaré. Mi hermano quiere el dinero de la familia Cabb y de la familia Johanson, así que se hizo su mayordomo. Yo sólo le ayudé. He hablado, así que deja de apuntarme con eso."
Al cabo de media hora, los hermanos Tzeror (el mayordomo y el gordo) estaban en comisaría y el señor Cabb volvía a ser libre.
Roger Coll 2º A

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El ahorcado