Leer, ¿Para qué?

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miércoles, diciembre 06, 2006

Leyendas de ahora

Se ha propuesto a los alumnos de 1º de E.S.O. que creen leyendas de su localidad, en ellas debe haber un héroe, que parta con desventaja, un elemento donado y rasgos propios de la literatura popular, siendo el tema preferente el de la muerte; aquí tenéis algunos ejemplos.

LA GENERACIÓN DE ORO

En un rincón del pueblo vivía una pareja pobre. Ésta no tenía dinero pero era muy feliz.

Al tener la primera hija, el padare regaló a su mujer una larga y brillante cadena de oro.

Cuando la hija tuvo trece años, la madre cayó enferma y poco a poco, se fue consumiendo. La mujer, antes de acabarse, le concedió a su hija la preciosa cadena de oro. Le afirmó que, cuando tuviese algún problema, debía colgarse la cadena al cuello y pensar en ella. La combinación del recuerdo de su queridísima madre y los poderes mágicos de la cadena le ayudarían a solucionar sus problemas.

Poco después de nombrar esas palabras, su madre falleció.

Los años pasaron y la chica se hizo mayor.

Ella quería estudiar una buena carrera y ser importante, pero al tener poco dinero no podía ser lo que toda la vida había soñado ser, una prestigiosa bailarina.

Una cosa eran sus deseos, otra era su vida. El día a día se resumía en trabajar de dependienta en el pueblo y ayudar a su padre en los trabajos del campo y de la casa, no se aburría pero no era feliz. Pensaba en su vida de infancia y recordaba las buenas vivencias que tuvo con sus padres, la ausencia de su madre le perseguía.

Un día le iluminó el recuerdo de sus últimas palabras y se decidió a coger la cadena de oro y repitió exactamente todo lo que su madre le había pedido. Era tal su deseo, fue tanta su fuerza y entrega, que a ella le parecía oír como su madre le decía que si quería ser bailarina, seguro que lo conseguiría creyendo en sí misma y sobretodo luchando para conseguirlo.

Así fue, decidida a conseguir sus sueños, se aventuró, luchó, para ser una buena bailarina.

Al hacerse mayor, decidió seguir los consejos de su madre y los transmitió a su hija, a la que concedió el mismo amuleto. A ella le había ayudado tanto a llegar donde estaba, y sobretodo a quererse, que deseaba compartirlo.

Esta cadena de oro ha pasado de generación en generación y ahora la tengo yo, guardada en un pequeño y escodido cajón de mi joyero, donde espera que le pida ayuda y la retenga ante mi corazón.

Elisabet Benería 1º E.S.O. B


LA LEYENDA DEL LAGO

Hace muchos años, en el lugar que hoy ocupa el lago de San Antonio, existía un pueblo llamado Colinas Verdes, rodeado de tierras fértiles y productivas, la gente del lugar era egoísta y poco solidaria.

La noche previa a la fiesta de San Juan, una noche con una gran tempestad, una sombra se observaba, y un rayo hizo iluminar su capa vieja y mojada, sin duda era un hombre ue se apoyaba en un bastón, era alto, de barba larga y mucho cabello. Helado hasta los huesos, llamó a la puerta de una casa.

-¿Quién llama a estas horas? -Le contestaron desde el interior.

-Un vagabundo que busca refugio y alimento para pasar la noche.-Contetó con atrevimiento.

-¿Eres un vagabundo? Pues continua tu camino.

El hombre siguió caminando, insistió en otra de las casas, negándose el inquilino a abrir su casa y darle un hogar temporal. En la última casa lo intentó de nuevo.

-¡Por favor, dejadme entrar!

-Déjame en paz y vete por donde has venido.

Cansado, hambriento y muerto de frío, decidió abandonar el pueblo, a la salida del pueblo, en una explanada, ve un horno de leña, donde se encontraban unas mujeres cociendo la carne de un carnoso cordero, les pregutó si podía entrar, a lo que ellas aceptaron. Una vez que se hubo acabado el calor del horno, las mujeres hicieron un panecillo para dárselo, lo introdujeron en el horno y se lo dieron al misterioso vagabundo. Éste, dirigiéndose a las mujeres les dijo:

-Gracias por socorrerme, seguid en el horno y no salgáis esta noche. Voy a castigar a este pueblo, que no se acuerda, cuando están con el estómago lleno y calentándose, de los que pasan hambre y frío.

Una vez que llegó a las afueras del pueblo, pronunció esta frase:"Aquí clavo mi bastón, aquí sale un caudal".

En el lugar donde clavó el bastón, empezó a brotar un gran caudal de agua, a las pocas horas el pueblo de Colinas Verdes quedó totalmente inundado.

Al día siguiente, el sol iluminó el gran lago que cubría lo que antes era el pueblo, sólamente una pequeña isla en el lugar donde estaba el horno de leña y el final del campanario de la iglesia. Al día siguiente, el vagabundo cogió una piedra y la lanzó debajo del campanario, mientras se, iba escuchó un ruido como de campana.

El día de San Juan, las personas que son caritativas y generosas, se dice que oyen el ruido de la campana que reposa en el fondo del lago.

Joan Gordó. 1º E.S.O. A


LA PIEDRA BRILLANTE

Había una vez una chica llamada Clara, que vivía en un pueblo pequeño situado cerca de los montes del Pirineo, llamado La Pobla de Segur. En esas épocas, las mujeres no trabajaban y si lo hacían, eran tratadas con desprecio. Clara, que tenía 16 años, quería ayudar a su familia que, aunque no era pobre, tenía poco dinero. Su madre no trabajaba, y su padre no ganaba un gran salario, tenía una hermana menor, de ocho años, ésta se llamaba Ana y no iba a la escuela, como todas las niñas de ese pueblo.

Un día, Clara salió a buscar trabajo, pero en todas partes le decían que era demasiado joven o que simplemente era una mujer. Al llegar la tarde, agotada de recorrer todo el pueblo, se sentó en un banco de la Plaza del Árbol, en ese momento vio a una mujer que vendía boniatos, y como no había comido nada, le compró uno con el dinero que tenía ahorrado. La señora le sonrió con una cara amable, y le dijo:

-¿Cómo te llamas, jovencita?


Ella le respondió: -Clara-

La mujer sonrió de nuevo y le dijo:

-¿Qué haces aquí, tan sola?


-La verdad- respondió Clara- es que he salido de casa esta mañana para encontrar trabajo, pero nadie me ha hecho caso, me he desanimado y he venido aquí, entonces la he visto a usted y me ha entrado hambre.

La señora volvió a sonreír, en ese momento Clara vio una luz que salía del bolsillo de la mujer, la mujer lo cogió, y dijo:

-Esto es un amuleto, brilla cuando encuentra a su verdadero propietario, y como ves, es para tí.- La mujer dejó ese objeto brillante parecido a una piedra. - Pronto descubrirás su verdadero poder, cuídalo bien.

Antes de que Clara pudiera decir alguna cosa, la mujer desapareció.

Clara se preguntaba qué haría con esa cosa y para qué serviría; esa noche, Clara lo dejó en su mesita, por la mañana se levantó, y el objeto brillaba aún con más fuerza que antes, Clara lo tocó y vio como una burbuja que mostraba una imagen del pueblo, con ella caminando, buscando trabajo, y también como una señora le daba trabajo, Clara reconoció la tienda, se vistió rápidamente, no desayunó y se fue corriendo hacia allí, y en efecto, lo que había visto se cumplió tal como imaginaba. Se alegró mucho y su familia también.

Cuenta la leyenda que, en ese pueblo, La Pobla de Segur, Clara creció, y la piedra brillante que le había dado esa mujer, la ayudó a salir adelante, durante toda su vida.


María Baró. 1º E.S.O. B

LEYENDA

Había una vez una chica muy bonita, tenía una madre muy enferma y la tenía que cuidar ella, porque su padre les había abandonado y no tenían dinero como para tener una criada. La madre, antes de morir, le dio una nota y una caja musical, que, si la abrías y hacías lo que ella te pedía, te concedía un deseo. La abrió y la caja le pidió: "Confecciona un regalo para el príncipe, con tus propias manos", así lo hizo, le hizo unos bollos muy buenos. Al príncipe le encantó y le pidió que le hiciera más cosas.

La chica le hizo de todo: Comida, punto de cruz, cantó canciones, etc. El príncipe se enamoró de ella y se casaron.

Ella cogió la caja y le pidió un deseo: "Caja, cajita, haz que mi madre vuelva a vivir, ¡Por favor!

La caja volvió del cielo con la madre de la chica. La madre estuvo muy contenta y le pidió "¿Puedo venir a vivir aquí?" La madre se fue a vivir allí, pero sólo se fue a vivi allí por el dinero, se aprovechaba de todo el mundo, era muy avariciosa, hasta intentó matar a su hija y ligarse al príncipe. La chica le pidió a la caja que su madre volviera a ser como antes. La caja le concedió el deseo a cambio de la libertad. La chica estaba tan obsesionada que le dijo que sí. Todos volvieron a la normalidad y fueron felices.

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El ahorcado