Leer, ¿Para qué?

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domingo, marzo 30, 2008

Luis cerró la puerta... Empezaré con la lluvia.

Empezaré con la lluvia. Porque la lluvia es algo limpio y real, y mi historia ya es suficientemente dura de por sí. Además, la lluvia oscurece pero sin engañar, y yo ya no sé qué partes de mi historia son reales y cuáles son fantasmas del recuerdo.

Me llamo Luis. Hasta hace poco me sentía como la mosca que vi en clase aquel día. No dejaba de lanzarse de cabeza contra la barrera invisible. Zumbando. Desesperada por salir a un mundo mayor. Necesitada de algo nuevo... pero nadie se daba cuenta. Yo también era pequeño, invisible. ¡NO!, ¡Invisible no! Ser invisible sería guapo. Es más bien que no se daban cuenta de que estaba allí.

“-¡No me lo puede creer! ¡¿Por qué vienes tan tarde? ¡Acabas de llegar a casa y ya estamos peleando!

-¡¿Por qué no me dejas en paz?!”

Eran mis padres, cada día están peleando. Ahora mismo estoy en mi habitación, sólo. ¡No, sólo no! Con alguien que puedo ver yo, un niño que se llama Lucas, mi mejor amigo imaginario. No estaba loco, sabía que no estaba allí, claro está. Pero su sonrisa siempre lo estaba.

“-¡Vamos a bailar, Luis!”- dijo, subí a la cama y empecé a saltar sobre ella, con él.

“-¡Cariño, no hagas tanto ruido!, Papá y yo intentamos hablar, ¡Por favor!”

Y me quedé solo. Me gustaría cambiar del todo mi vida.

Me conecté al ordenador, normalmente me dejaba caer por los chats de Simp-plan (un grupo de rock) Allí había muchas personas diferentes. Un músico en busca de trabajo, una actriz famosa que quería hacer una peli con Avril, un...

-“Luis, ¿Todavía estás despierto?”- dijo mi madre.

-“Ya me iba a la cama, mamá”

-“¿Podemos... podemos hablar? Solo un minuto. Tú papá y yo estamos preocupados por ti, no tienes amigos, no sales de la habitación, nunca hablas con nosotros... ¿Me entiendes? ¡Luis, dí algo!... He encontrado este programa... consiste en que los niños hagan compañía a ancianos que no tienen a nadie. He encontrado a este encantador e interesante abuelito que está deseando tener gente joven a su alrededor”- Sacó una foto de su bolsillo y me enseñó a ese señor—“Creo que esto te ayudará”

Ese sábado fue mi primer día como nieto de alquiler.

-“¡Hola, señor Joan! ¡Me alegro de verle!”- dijo mi madre.

Al ver aquel señor, me sentí muy alegre, fue muy simpático.

-“Hola”—dijo el señor Joan.

Mi madre se fue y me quedé con él. Su jardín era precioso, con flores de diferentes tipos. “Me encanta su jardín” le dije, él sonrió, hablamos mucho rato, de muchas cosas, me sentía alegre, le expliqué todo sobre mí, sobre mi amigo Lucas y más cosas, él me contestó “No tienes que pensar así, tú no sabes lo que piensan los demás, tienes que ser libre, como otras personas, mañana, cuando vayas al colegio, abre las puertas y sé libre”

Era el día. El lunes que me cambiaría la vida. No sabía cómo me las arreglaría pero no me importaba. Lo único que me importaba es que, a partir de aquel día, me querrían.

Valeria Umanets. 1º E.S.O. 2008

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