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sábado, abril 18, 2009

Autobiografía de un don nadie. Yasmina Silva

Chicago, 20 de noviembre de 1993


Hoy fue otro de esos días nublados. Pero creo que esto ya es parte de lo que corresponde a mi vida, o más bien, mi nueva vida. Una vida en que ya no existe amor, ni dinero, ni amigos, ni trabajo, sólo existo yo y esta pequeña y antigua libreta, que de repente pareció llamarme para que yo la cogiera y escribiera sobre mí, sobre lo que soy… o lo que un día fui.

Mi nombre es David Scout, tengo 37 años y, hace dos meses, cuando mi vida era perfecta, yo me consideraba alguien. Siempre he vivido en Chicago, tenía un gran trabajo en una de las mejores empresas de automóviles de la ciudad. Estaba casado con la mujer más bella de mi club de tenis, tenía tres hijos muy hermosos, tenía un coche nuevo y una maravillosa casa en el centro de la ciudad. Yo era dueño de una vida perfecta, pero, cuando crees que todo puede seguir a las mil maravillas, se convierte en una terrible pesadilla.

Hasta entonces todo parecía muy feliz, y en un sábado cualquiera, cuando me fui al club de tenis, en un rincón cerca de la sala de equipajes, vi besar a mi esposa a uno de mis mejores amigos. Ese fue sólo el comienzo de toda mi desgracia. Ella y yo tuvimos una pelea, ella se fue de casa y se llevó a nuestros tres hijos.

Días más tarde, un grupo de bandidos robaron en mi empresa y se llevaron millones. La policía no encontró a ninguno de los bandidos y la empresa empezó a hundirse. La grúa se llevó mi coche por que yo lo había aparcado en el sitio equivocado.

Cuando pensé que, al menos, podría llegar a casa para darme una ducha caliente y olvidar todo lo que había sucedido, me encontré con los bomberos frente a mi casa, que apagaban grandes llamas procedentes del interior. Me dijeron que yo había dejado un cigarrillo encendido en la parte superior del sofá y se preguntaban cómo algo tan pequeño había podido provocar un incendio. Y así, mi casa quedó destrozada. Yo no tenía a dónde ir y ya casi no me quedaba dinero, llamé a mis padres y les pedí que me dejaran quedarme con ellos.

Hoy vivo con mis padres en un suburbio de Chicago y duermo en mi vieja habitación de cuando yo tenía 17 años. Voy por la ciudad distribuyendo currículos, pero nadie se molesta en llamarme. No he tenido ninguna cita últimamente y mi esposa no me deja hablar con mis hijos. Fui olvidado en la sociedad y ahora es como si nunca hubiera existido, como si no fuera nadie, o como suelo decirme: un don nadie.

Yasmina Silva. 4º B. 2008-2009

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